De la producción de fuerza a la comunicación inmediata

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Imagen de MustangJoe en Pixabay

GeeksTerra 7 de octubre.- Las innovaciones tecnológicas del siglo XIX estaban dirigidas a facilitar el trabajo de las personas, durante la Revolución Industrial lo que se buscaba al diseñar máquinas era hacer más eficiente el trabajo mediante la velocidad y la fuerza, de ahí que la máquina de vapor creada por James Watt revolucionara al mundo.

Con la máquina de Watt se pudo diseñar el ferrocarril, lo que contribuyó a que existiera una mayor comunicación entre diversas localidades en tierra, la adaptación de ésta misma máquina a la industria naviera también trajo cambios consigo, los cuales ayudaron no sólo a que cambiara la velocidad para trasportar productos por mar, sino a que la dieta de la personas fuera más variada al hacer determinados productos más accesibles a la población.

La máquina de vapor cambió la cara del mundo hasta entonces conocido y explorado y abrió la puerta nuevos trabajos y modos de entender la relación del hombre con el planeta en el que habita.

Innovación bélica

Posteriormente en el siglo XX las cosas cambiaron, la búsqueda de mercados para los productos que ahora se fabricaban mucho más rápido, entre otras causas que no tiene mucho caso abordar aquí, provocaron dos Guerras Mundiales capaces de mostrar al hombre su capacidad para destruir su entorno.

Tras las guerras mundiales y los grandes avances tecnológicos que trajeron consigo se dio por iniciada una Guerra Fría que puso el ojo de la innovación tecnológica en las comunicaciones. Para evitar la destrucción que puede ocasionar el enemigo es necesario actuar antes que él y para ello hay que saber qué hace.

El espionaje no se inaugura en esta época, pero la necesidad de entregar información valiosa a tiempo y que ese tiempo se defina en cuestión de minutos sí, además de que los avances en balística han dejado en el hombre la mira en el espacio, ya que se puede observar o atacar al enemigo desde el exterior.

Información sin cables

Con la necesidad de saber se inicia la carrera espacial y en ella se instala la carrera por la trasmisión de datos rápidamente, para poder enviar una nave al espacio exterior es necesario que las vías de comunicación eliminen lo más posible la latencia que existe debido a la distancia entre una nave y el centro de control.

Además para conseguir la comunicación debida con los aparatos de aquello que se envía al espacio es necesario eliminar los cables e iniciar comunicaciones seguras mediante la detección de señales que no sean vulneradas.

No es de extrañar que esta época se desarrollara el Internet, con lo que se inicia la posibilidad de comunicar información sin necesidad de cables y sin la vulnerabilidad que representan las ondas de radio.

Poco a poco la innovación tecnológica fue cambiando y en lugar de que se apostara por máquinas más fuertes se inició una apuesta en torno a la precisión de la que depende que se pueda enviar un satélite al espacio exterior y sea capaz de enviar una señal, al principio sencilla como la del Sputnik, más adelante compleja como la que solemos usar cuando navegamos en aplicaciones con mapas de la Tierra.

Crecimiento en la capacidad de memoria

El Sputnik1 contaba con 2 transmisores de radio de 20,007 y 40,002 MHz y su órbita fue calculada por el ordenador ILLIAC 1, una supercomputadora que medía 3 m de largo, 0.6m de ancho y 2.6 m de alto, además de que pesaba 4.5 toneladas, teniendo una capacidad para almacenar 1024 palabras, lo que equivale a 5.4 K además de tener una unidad de almacenamiento de 64K.

Con el paso de los años, las comunicaciones mediante trasmisión de datos cambió y la apuesta por la innovación tecnológica se enfocó en disminuir el tamaño de una supercomputadora y aumentar la velocidad de trasmisión de datos entre dispositivos.

Considerando que la capacidad de un smartphone de gama media tiene aproximadamente un procesador que soporta hasta 128 GB de almacenamiento, los usuarios tienen en la mano la tecnología suficiente como para enviar varios satélites al espacio exterior y recibir la información en segundos.

Un camino invariable en el desarrollo de la tecnología es la democratización de la misma, las ventajas de la máquina de vapor pronto se vieron entre la población, lo mismo ha ocurrido con las ventajas en torno a las comunicaciones y transmisión de datos y ahora comienzan a verse con la accesibilidad a herramientas digitales como la Inteligencia Artificial o el Internet de las Cosas.

Fuentes: NASA, Astrofilatelia, WayBackMachine, Russianspaceweb

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